Historias de Impacto
Ana: una historia de recuperación y esperanza
Cuando conocimos a Ana, tenía 1 año y 8 meses de edad y pesaba apenas 3.22 kg, un peso extremadamente bajo para una niña de su edad. Su condición reflejaba una situación severa de desnutrición y las dificultades que enfrentaba su familia para acceder a atención adecuada.
Su madre, doña Marta, cuidaba sola a otros seis hijos, lo que hacía muy difícil trasladarse y permanecer durante semanas en un centro de recuperación nutricional.
Ante esta realidad, Fundación Listo y organizaciones aliadas trabajaron junto a la familia para encontrar una alternativa de atención adaptada a su contexto. Gracias a este acompañamiento, Ana logró aumentar su peso de 3.22 kg a 4.11 kg, un avance significativo para una niña cuya vida estaba en riesgo.
La historia de Ana nos recuerda que detrás de cada caso de desnutrición hay una familia que necesita apoyo y soluciones adaptadas a su realidad, y que el trabajo conjunto puede transformar vidas.
Lucía: aprneder para cuidar mejor
Lucía es una madre de una comunidad rural de Chimaltenango. Cuando la conocimos, enfrentaba dificultades para comprender si su bebé estaba creciendo adecuadamente. El peso y la talla eran datos que recibía en cada control de salud, pero la barrera del idioma —pues hablaba únicamente kaqchikel— dificultaba que pudiera interpretar esta información y saber qué acciones tomar para cuidar mejor a su hijo.
Desde Fundación Listo la acompañamos para que pudiera comprender el crecimiento de su bebé y tomar decisiones informadas sobre su alimentación. A través de orientación en su idioma y educación práctica sobre alimentación complementaria, aprendió qué alimentos ofrecer, en qué cantidades y cómo incorporar una mayor diversidad en la dieta de su hijo.
Hoy, cada control de peso y talla es para Lucía una herramienta para monitorear el desarrollo de su bebé y actuar oportunamente cuando es necesario. Su historia demuestra que, cuando la información llega de forma clara y culturalmente pertinente, las familias pueden convertirse en protagonistas de la salud y nutrición de sus hijos.